El carisma de Schindler, que empieza otorgándole un tipo de poder utilitario, funcionando como intercambio de recursos, trabajo, tiempo, dinero para la fábrica, evolucionará al poder personal, el basado en el respeto mutuo, en la personalidad, en igualdad de principios, y en una sensación de libertad. 
A medida que el nazismo avanza, se van fortaleciendo y embruteciendo las medidas contra los judíos. Schindler aprende a relacionarse con Goeth y a fingir una gran similaridad entre ambos para así poder influir en sus decisiones y favorecer su fábrica. “El poder no es poder matar cuando te apetece. El verdadero poder es poder elegir si matar o no. El control, es poder“, le dice en una ocasión. Y es que el poder ejercido por Goeth es exclusivamente coercitivo, matar, amenazar, castigar, no recibir contradicciones. En el fondo producto de un tipo de sentido de inferioridad, un miedo de no conseguir éxito y autoridad sin usar esos medios.
La lista de Schindler es una película biográfica de 1993 dirigida por Steven Spielberg que cuenta la historia de Oskar Schindler, un empresario alemán que salvó la vida de un millar de judíos polacos durante el Holocausto
sábado, 26 de noviembre de 2011
SINOPSIS
SINOPSIS: Oskar Schindler (Liam Neeson), un hombre de enorme astucia y talento para las relaciones públicas, diseña un ambicioso plan para ganarse la simpatía de los nazis más poderosos. Alemania acaba de invadir Polonia y, gracias a sus influencias, consigue la propiedad de una fábrica de Cracovia. Allí emplea a cientos de operarios judíos, cuya explotación laboral le ayudarian a prosperar rápidamente. Su gerente (Ben Kingsley), también judío, es el verdadero director en la sombra, pues Schindler no tiene el menor conocimiento industrial.
Schindler empieza a defender a sus trabajadores como parte de su empresa y su crecimiento, pero acaba tomándose el papel como algo personal, los obreros tomarán la forma de humanos que sufren, que tienen familias, que tienen esperanzas de mejora, y les considerará por el nombre que les corresponde; dejarán de ser números para él.
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